Ya de per se me gusta la propuesta a nivel de trama formulada por Ramon Ricart. Esos testimonios de varias personas que nos van contando su día a día dentro de lo que podría considerarse un cómic costumbrista de manual.
Pero este trabajo se eleva a otro nivel cuando conocemos el hecho de que esos testimonios son todos de personas afectadas por el párkinson y, sobre todo, como el autor utiliza todo el potencial que ofrece el lenguaje del cómic para trasmitir por medio de brillantes metáforas visuales lo que cada una de estas personas sienten cada día.
Un cómic muy destacable a todos los niveles. Por la importancia social de lo que cuenta pero también por la manera en que lo hace, acercando y humanizando la enfermedad por medio de una narración tan amena como instructiva.






