En las antípodas de lectura complaciente tenemos y debemos situar este Dulce Basura de Kayla E.
Un trabajo descarnado, crudo y directo, e imagino que en cierto modo catártico.
El relato de una infancia dentro de una familia disfuncional donde el abuso, la desatención, física y emocional y el alcoholismo estaban a la orden del día.
Con ciertos paralelismos temáticos con la desafección de Chris Ware o el psicoanálisis de Bechdel, también en la parte narrativa hay conexiones con estas obras sobre todo en su intención de romper con lo establecido.
Una narración fragmentada de ritmo sincopado y donde todo el conjunto nos es presentado como una suerte de cabecera de revista infantil al estilo Archie o la pequeña Lulu, que hace todavía más sangrante el contraste entre lo esperado y lo que finalmente nos encontramos.
El humor es el recurso de que Kayla E utiliza para hacer más digerible la lectura, pero ese humor es por momentos tan negro que al final al gusto le pasa como con el chocolate de 90%. No es tolerable para cualquier paladar.
Una obra tan destacable como necesaria pero a la que conviene acercarse sabiendo muy bien lo que uno va a encontrar en su lectura.






