Me niego a delimitar este cómic como una propuesta infantil. Si un talludito como el librero ha disfrutado cada página de este tebeo es una clara señal de que el alcance de Paco Sordo y su bosque de Oreka va más allá de una simple propuesta infantil.
Si que es verdad que el punto de origen puede ser ese, un lector joven, pero la calidad y el buen hacer del autor consigue elevar la propuesta a un lectura para todos los públicos.
Paco Sordo consigue refrescar en un atemporal ambiente de fantasía el clásico concepto de niña urbanita que deja la ciudad para descubrir la naturaleza.
Sin duda, hay un subtexto educativo dentro de la historia, medioambiental y de respeto por la naturaleza, pero el motor que mueve la trama parte de hacer sencilla una desbordante imaginación y el siempre personal sentido del humor marca del autor, por no decir una galería de personajes para el recuerdo, a cada cual más sorprendente, con los caracoles vampiros como mis favoritos.
Pequeña gran maravilla!!!






