Es necesario que de vez en cuando autores como Alex Gamsu Jenkins nos lleven a la frontera de lo real a través de lo grotesco para hacer manifiestas las lacras que tenemos como especie humana.
Por medio de lo deforme, con figuras retorcidas y anatómicamente imperfectas en contraste con una línea perfectamente definida, este autor busca el choque visual en pequeñas estampas de nuestro día a día llevadas al límite de lo políticamente correcto y siempre acompañadas de un retorcido sentido del humor.
El objetivo, estimularnos tanto visual como intelectualmente.
Cuando la realidad pierde el sentido, lo absurdo es lo único que nos queda.






