jueves, febrero 06, 2020

Perdidos por el más allá



No diga costumbrismo, diga Boldú. Un clásico del cómic autobiográfico vuelve con una nueva obra donde repasa una nueva etapa de su vida. Con el desenfreno y ese humor al que Boldú  sabe poner el freno de mano antes de llegar a la parodia, señas de identidad del autor, nos lleva al otoño de 2003 para contar en Perdidos por el más allá el inicio de una nueva relación en serio, la tercera después de sus dos primeros divorcios.

Boldú se involucra, en este primer tomo de una tetralogía, en la gestación de un club de intercambios y lo decora pintando su particular versión de El jardín de las delicias, del Bosco. La directora del garito va a ser Ana Flash, amante del director de orquesta propietario del club, una joven a la que le han metido en la cabeza que está poseída por Eva Perón y que tiene poderes; todo gracias a los experimentos a los que está siendo sometida por un investigador de la NASA, colaborador de Jiménez del Oso y amigo del dibujante... Boldú en estado puro.

Si ya conocen, pasen y cojan asiento. Si todavía no conocen, piensen que en algún momento sería conveniente que dejaran pasar a sus vidas a Ramón Boldú. O quizá sería mejor decir que el propio Boldú es el que no dejará pasar a su vida en cómic.

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