Hay que poner en contexto este manga y lo primero que hay que decir es que fue producido en los años 70, en una revista orientada al público masculino adulto y en una cabecera donde las ventas eran más bien discretas y nadie se preocupaba mucho de lo que se estuviera publicando siempre y cuando la revista saliera a tiempo.
Con esta información es más fácil entender esa extraña mezcla de historias pseudoeróticas mezcladas con esencia pulp de historias de ciencia ficción y terror.
Y es justo en esa imposible combinación donde surge lo increíble. Porque Ichiro Lijima utilizó esta serie para dar salida a todas las influencias que le llegaban de occidente, principalmente desde USA, y lo introducía en cada entrega.
Lo más loco es que como su dominio del inglés era nulo, este mangaka se limitaba a recibir impulsos visuales de cómics y películas sin tener ni idea de la historia contada, una trama que se limitaba a interpretar a su manera.
Entre esos referentes e influencias estaban los cómics del mismísimo Jack Kirby.
Dicho todo esto, Mi familia gorila no deja de ser una antología de 14 historias, todas ellas tan originales como asombrosas y que dan cuenta de la estrambótica creatividad de Ichiro Lijima.

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