A estas alturas hablar de un cómic LGBTQ+ que trate del paso de la infancia a la adolescencia y el autodescubrimiento no es nada novedoso. Por eso ya podéis dar por descontado que este trabajo de Giulio Macaione tiene algo especial.
Y realmente lo tiene. Todo encaja en este relato. El tono. El ritmo. Los diálogos. El amable estilo gráfico con reminiscencias manga. Los sutiles homenajes frkis a las cultura pop de los 90. La crónica del modelo de formación judeo cristiana.
Todo esto hace que la lectura de este libro sea tan ágil como placentera y que lejos de un tostón para adolescentes con problemas se convierta en un conmovedor relato iniciático.
Una historia que tras su tono de ligereza tiene mucho calado.
Que no se os pase.

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