España se deshace y nuestros protagonistas tienen que salir de Barcelona. Tres personas, cada una de ellas con sus necesidades y prioridades pero todos con un objetivo común; salir de allí antes de que todo estalle. La manera de hacerlo, ponerse en manos de un bizarro servicio compartido en el que el conductor es una suerte de Torrente.
Una alocada premisa argumental como otra cualquier que le sirve a Luis Bustos para deleitarse y deleitarnos con su propuesta gráfica.
Lo mejor es que si el inicio os parecía una locura, esperad a ver cómo continua esta road trip.
Como bien dice Borja Crespo en la literatura de contraportada; "La isla mínima se encuentra con El día de la bestia".

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