Qué pequeña maravilla nos regala Pia-Mélissa Laroche una de las artista francesas de vanguardia más interesantes.
La cantilena de madera es realmente un recopilatorio de las dos únicas historias largas realizadas por esta autora; Mandolina y Talar los árboles.
Dos historias sin más conexión que la que proporciona estar realizada por la misma autora.
La primera es un homenaje a los dibujantes clásicos de la tira de prensa de los años 20, con Winsor McCay como principal referencia en un juego narrativo al nivel del mejor Marc-Antoine Mathieu.
La segunda es como si Moebius en su etapa más psicodélica se decidiera a realizar una propuesta de fantasía medieval.
Metanarrativa. Experimentación. Ecología. Música.
Todo tiene cabida y todo encaja cuando la creación está dirigida por Pia-Mélissa Laroche.

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