lunes, septiembre 22, 2008

Yo maté a Adolf Hitler

Lo de Jason más que asombroso ya empieza a ser humillante. No cabe duda que asombroso es el hecho de que tebeo tras tebeo, este hombre no deje de sorprendernos, rizando el rizo, yendo siempre un poco más allá. Humillante es también el hecho de que muchos de los autores que son publicados hoy en día, darían un riñón por una de las ideas originales que Jason desarrolla en sus obras, y Jason, ajeno al mundo que le rodea, en cada trabajo nos sorprende con varios giros argumentales, a cada cual más ingenioso, derrochando originales tramas como si crecieran en los arboles. Con esa mezcla de géneros, navegando entre argumentos que a priori deberían ser tan incompatibles como agua y aceite, Jason siempre halla el punto de encuentro para que todo encaje a la perfección sin dejar por ello de contarnos esas historias de personajes embutidos en su soledad, en vidas monótonas y faltas de sentido, que parecen moverse sólo y para el sentimiento final del amor.

En esta ocasión, nuestro protagonista, un asesino a sueldo, profesión tan común en este relato como la de panadero, recibe un encargo singular. Un científico le propone viajar en el tiempo con el objetivo de eliminar a Adolf Hitler y con ello, cambiar el destino de la sociedad. Por supuesto, con Jason, esta premisa puede elevarse hasta el paroxismo, con viajes temporales y sus consiguientes paradojas.

Con este tebeo, Jason estuvo nominado a todo cuanto premio se puede optar por ahí adelante, consiguiendo entre otros el premio Eisner.
No os dejéis llevar por la economía de medios que Jason pone en sus trabajos. Como siempre, las cosas más sencillas, son a la vez las más complejas. Entrar en el mundo de este autor, es entrar en un mundo lleno de detalles donde todo cuenta.

Lo mejor de todo es que parece que a este hombre no se le acaban las ideas, porque su siguiente trabajo, The last musketeer es tan bueno como sus últimas entregas.

1 comentario:

Gaspar dijo...

Jason es increíblemente bueno.

Geniaaaaal.

:)