El poder visual es una de las características destacadas en los trabajos de Martín López Lam. El negro y la mancha como instrumento para la evocación. Otra de las características de los trabajos de este autor es la intención de desafiar al lector tanto en la parte formal como en la parte más argumental.
Todo esto se cumple en Bruma, uno de esos trabajos de vanguardia que entre sus objetivos tiene metas más allá del simple entretenimiento. No quiero decir que este no se encuentre sino que podemos contar con algo más.
Muchos, y de calado, son los temas sugeridos por López Lam. Tarea del lector es localizarlos, llevarlos a su terreno y prestarles, o no, la atención requerida.
Para contradecir a esos que lo definen como un autor de mancha, en algunos fragmentos de la obra y, sobre todo, en su parte final, aparece una explosión de color donde este autor deja salir su parte más plástica.
Claramente un cómic para lectores que toleren bien la exigencia y el desafío lector.

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