Mucha atención con este trabajo de Furillo porque después del previsible caca culo pedo pis al que puede inducir el provocativo título hay una historia con mucho cómic dentro.
Un libro que es pura esencia del TMO o el Martínez el facha de El Jueves y que surge como hijo bastardo de Nosotros llegamos primero.
Siempre con una aire de provocación, la trama propuesta por Furillo pasa del espionaje a la crónica histórica de nuestro país (de aquella manera, claro) y siempre con la intención de sacar una sonrisa en nuestra lectura.
Este cómic transpira leyenda urbana y aunque sabemos que su autor es Furillo no nos sorprendería si al final este autor se hubiera limitado a recoger las ideas de una historia que podrían haber escrito al alimón Ira Levin y Mariano Ozores durante unas vacaciones en la Costa Brava.

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