Brian Azzarello y Eduardo Risso llevan tatuado el género negro en su corazón. Todo lo que ellos hacen acaba girando hacía ese género. Incluso un, a priori, western de manual como es este que nos ocupa acaba siendo puro noir.
Las marcas de identidad están presentes. Personajes de dudosa, por no decir nula, moralidad. Retorcidas relaciones familiares y omnipresente violencia.
El cambio de registro gráfico de Risso con ese acabado acuarelado a color sirve de agradable contraste a lo sórdido y oscuro de la trama.
Pura esencia del tándem Risso-Azzarello

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