La pareja formada por Radice y Turconi nos han dejado sobradas muestras de lo que se les da hacer bien; contar historias dentro de contextos rigurosos contextos históricos y sin ningún tipo de miedo al detalle y la documentación.
Lo vuelven a conseguir en este Malas hierbas, un trabajo redondo al que no se le pueden encontrar pegas.
Ambientado esta vez en la Francia de Richelieu y los mosqueteros, la trama se mueve en todo momento a medias entre la aventura, la fantasía y la novela picaresca sabiendo mezclar a la perfección a Dumas con Goethe sin que en ningún momento el ritmo de lectura decaiga y siempre con el despliegue visual y de detalle al que nos tienen acostumbrados estos autores.
Un cómic en el que el único esfuerzo que vamos a tener que hacer es el de pasar la primera página.
Solo una pega. No entiendo por qué el Àvila del título original pasa a ser en español Malas hierbas.

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