martes, noviembre 17, 2015

Los viejos hornos: Los que quedan



Con el cuestionable título español de Los viejos hornos llega a España una de las series de moda en Francía; Les vieux fourneaux.  Para la ocasión recojo lo dicho en su día tras su lectura francesa.

A veces esto de trabajar tiene sus recompensas. Qué bien me lo he pasado leyendo Les vieux fourneaux, una de las series destacadas en los premios del pasado salón de Angouleme y a la que ya tenía ganas de hincar el diente.

En una sesión de dos por uno me ventilé los dos tomos publicados hasta la serie. Sensaciones parecidas a las de Lydie, Magasin Général y otras obras por el estilo.

Lupano y Cauuet cuenta una historia de muchos niveles de lectura y donde a través de las aventuras de esos viejos "estúpidos" del título saben aunar la comedia con la realidad social que nos rodea sin dejar ni un solo minuto de hacérnoslo pasar bien con la propuesta.

Tres viejo truhanes, amigos de la infancia y pruebas vivientes de que en el 68 pasó algo en Francia, se reunen de nuevo tras la muerte de la mujer de Antoine. Lo que se perfilaba como un funeral normal se torna en locura cuando Antoine descubre una nota de su fallecida mujer donde se le confiesa un secreto que volverá loco a Antoine. Por supuesto, sus compañeros no lo podían dejar solo en esa rocambolesca aventura.

Realmente hacía tiempo que un cómic no me sorprendía de esta manera. No es que Lupano y Cauuet hayan inventado nada nuevo, peor Les vieux fourneaux es uno de esos cómics en los que el tiempo se detiene durante la lectura y donde las carcajadas y las reflexiones tienen, por igual, su dosis de protagonismo.