Una road trip muy particular es con la que nos intenta seducir este autor. Muy particular porque nos propone un onírico paseo por el mundo de los muertos en la que la realidad se deforma a nuestro paso y donde lo maravilloso y lo horrible se acompañan unidos de la mano.
Aunque con el talento gráfico de David B, un maestro del blanco y negro, cualquier cosa, hasta el engendro más retorcido, acaba convertido en pura belleza gráfica.
Se le echó de menos pero su retorno tiene todo el poderío gráfico que podíamos esperar.

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