lunes, mayo 09, 2016

Los buenos veranos



Una nueva obra de la pareja creativa formada por Jordi Lafebre y Zidrou que tantas y buenas alegrías lectoras nos dieron en el pasado. Un nueva pequeña maravilla. 

En esta ocasión los autores han dejado el formato de historia unitaria para dar el salto a la serie abierta en busca del público y las ventas del mercado francés.

En Los buenos veranos todo gira en torno a las vacaciones veraniegas de una familia como otra cualquiera. En un coche en la época en la que no había cinturones de seguridad, en la que siete u ocho viajeros no era nada extraño y en la que a falta de MP3 se cantaban canciones de ruta para hacer más llevadero el viaje. Si a mayores, en la frontera se hacía una parada para coger unas patatas fritas, pura maravilla.

Por medio de este viaje familiar, de esas vacaciones de familia, Zidrou teje una de esas historias que le salen de una forma natural, donde los silencios y las omisiones cuentan mucho más que grande líneas de texto y donde son los pequeños detalles y sutilezas los que marcan la diferencia, encontrando en su socio Jordi Lefebre el complemento perfecto para dar vida a todo el conjunto, En cada página, en cada viñeta esta obra destila amor y pasión, algo que hace que  Los buenos veranos se convierta desde el primer minuto en una serie necesaria para cualquier lector.

Una vez más se demuestra que de las cosas más sencillas pueden surgir las mejores historias. Para ello solo es necesario tener algo que contar y ponerle pasión y trabajo. Si además se tiene talento, como es el caso de Zidrou y Lafebre, el resultado solo puede ser el de una obra redonda.

Imprescindible para los que os emocionasteis y todavía lleváis en el recuerdo Lydie o los que difrutasteis de La mondaine. Recomendable para aquellos que quieran entrar en el universo Zidrou/Lafebre.