martes, junio 21, 2016

Abelardo




Pues no es que las gentes de La Cúpula me estén untando para que recomiende sus libros. Ellos se limitan a editar buenas obras y yo, al leerlas, confirmo que para mi también lo son.

Leyendo las primeras páginas de Abelardo, se me vino a la mente el Tres Sombras de Cyril Pedrosa, ese tipo de historia que tiene mucho de fábula pero que en el fondo nos dejan un sentimiento de poderosa realidad en su lectura. Una historia que es como los veranos en Galicia. Todo empieza con sol pero al final siempre acaba lloviendo.

Abelardo en un pequeño e inocente pájaro que decide dejar su placentera vida en las marismas para emprender el camino a las Américas, la tierra prometida donde todo es posible. Incluso dicen que hay aparatos que te permiten volar, algo que Abelardo necesita para poder ofrecerle el mejor de los regalos a la bella Epilia. Porque, por supuesto, en esta historia también hay una chica de por medio, de la que  Abelardo  queda totalmente prendido hasta el punto de dejarlo todo por su amor.

Preciosa y melancólica. Cruel y esperanzadora. Llena de poesía y también de realidad. Así es este Abelardo de Dillies y Hautière. Un relato que llega para recordarnos que para ser adultos siempre antes tenemos que ser niños y que el paso de una edad a otra está lleno de misterios y sacrificios.