miércoles, julio 14, 2010

Herederos del imperio


Siempre que Lucas y su saga galáctica salen a la palestra, los amores y los odios hacen acto de presencia. Tras las experiencias de las últimas películas, no son pocos los que claman al cielo pidiéndole a Mr Lucas que entre en razón y se dedique a coleccionar dólares, dejando a gente con ideas y ganas escribir y dirigir buenas historias en el universo SW.

En algún momento, parecía que Lucas tenía clara esta premisa y delegaba en otros artistas la misión de expandir las historias de SW. El escritor Timothy Zahn fue uno de los primeros elegidos y su trilogía de novelas, Herederos del imperio, el resultado esperado por todos los aficionados.
En estas novelas, la acción continua justo después de El retorno del Jedi, relatando las visicitudes de Luke, Han, Leia y demás pléyade de personajes por todos queridos y conocidos. Estas historias, en un primer momento, conocieron la aprobación de Lucas, convirtiéndose en canon (es decir, que entraban a formar parte de la historia oficial SW), pero después de rodar la primera trilogía, Lucas se volvió atrás y ahora mismo hay una especie de dicotomía, porque el fandom las acepta como material oficial y canónico, mientras que Lucas se hace el avión.

Fuera como fuese, Herederos del imperio forma parte de ese tipo de historias que los aficionados a SW queremos leer. Relatos donde están los personajes y la magia de SW, pero donde por encima de todo, se nos cuenta algo de interés, con sentido y coherente.

Planeta rescata ahora la adaptación al cómic de esta trilogía en un formato integral a modo de tomo de tapa dura. Un tebeo francamente recomendable y que se hace imprescindible para los aficionados a SW.

1 comentario:

Carlos dijo...

Genial!. El material de la primera novela lo ilustra Olivier Vatine, un crack. Soy un gran fan de Vatine, tengo todos sus Aquablue y alguna cosilla más.

Cuando Norma sacó en la década pasada la adaptación de estas novelas de SW lo hizo en una edición muy mala, estaba harto ya de que se me cayesen las páginas al releerlo.