lunes, octubre 29, 2007

RG: Riyad-sur-Seine

Con este críptico título, la nueva obra de Peeters (el autor de Pildoras Azules, Lupus, Koma, etc...) tendría todas las papeletas para pasar de puntillas entre la galería de novedades.
Pero sabiendo que RG son las siglas de Renseignements Généraux, que es algo así como el servicio de inteligencia francés, la cosa ya tiene mejor pinta.

Peeters me vuelve a sorprender, una vez más, y deja de lado el tono costumbrista y romántico de sus últimas obras, para meterse de lleno en un tebeo de género. Un relato policíaco, que mezcla la realidad del día a día de un agente secreto, con la ficción salida de la cabeza del propio Peeters.

Porque aunque en los créditos figure un guionista, Pierre Dragon, este nombre no es más que un alias para una persona real, un policía de ese departamento que debido a la intermediación de Sfar, se juntó al dibujante suizo para crear un tebeo.

Según cuenta el propio Peeters, la cosa sucedió tal que así.

Durante la investigación policial a la que fue sometido el diario satírico francés, Charlie Hebdo, (debido a la publicación de las famosas caricaturas de Mahoma), Sfar, director de la colección Bayou dentro de Gallimard, por diversas razones, entró en contacto con uno de los policías de dicha investigación. Nuestro Pierre Dragon
Tras escuchar las historias que este hombre le contó, Sfar pensó que todo ese mundo había que llevarlo al tebeo. Se puso en contacto con Peeters y le dijo que se acercara a París para conocer al investigador. Concertaron una cita, Peeters se entrevistó varias veces con ese hombre y recopiló información necesaria para tener la base de la historia.
Con esa base, Peeters rellenó los agujeros necesarios para tener un buen cimiento narrativo y se puso a contarnos en papel el día a día de un agente secreto.
Por lo tanto, aunque esté acreditado como guionista, este Pierre Dragon se puede considerar más como un asesor que como un guionista al uso.

Con este RG, Peeters y cia, no intentan más que hacer un tebeo de género. Un polar de toda la vida pero a su manera. Insuflandole nueva sangre y demostrando que se puede contar lo mismo de siempre, de una manera distinta.

El resultado es espectacular.
En este primer tomo que, rompiendo la tendencia natural del mercado francés, es autoconclusivo, Peeters nos entrega un relato entretenido, con personajes tan reales que son mejores que cualquier personaje de ficción, acercándonos a un tema tan de actualidad como el terrorismo islámico.
Eso en cuanto al guión. Pero es que en el dibujo, Peeters está que se sale. Adaptando su estilo a un tono más realista, que es el que pide la serie, nos deleita además con un color extraordinario. De hecho, y ya que esta es la primera obra en la que el mismo realiza el color, te preguntas por qué no lo ha hecho antes.

Desde ya, uno de los tebeos del momento.